No soy nadie para opinar si tus decisiones están bien o mal. Tal vez sea interesado, o pienses que no me importas demasiado si no quiero ayudarte. Pero sabes tan bien como yo, que tus oidos son interesados y mis labios sinceros, que no diré lo que quieres oír, y que tu tal vez no oigas lo que esperar escuchar.
Aprendí a escuchar y a saber respetar, aprendí a saber hablar sin miedo a las consecuencias, perdí el temor a consecuencia del valor, y no necesito saber, ni que me digan, que fue gracias a ti.



