viernes, 10 de enero de 2014

Sufria porque queria.

Una chica se sentia perdida en esta vida. Sin saber donde ir ni que hacer. Replanteandose que sera de ella cuando los años la pesen sobre sus hombros. Estaba mirando cuantas ostias podia darle la vida, intentandose levantar cada vez que era derribada. Sufria a cada momento. Llena de heridas que no cicatrizaban. Esta chica estaba en guerra con el mundo y con ella misma. Pensaba en lo poco que tarda una persona en salir de su vida y en lo mucho que se quedaba grabado en ella. Busca una solucion, un camino que no este borroso por la indecision. Una chica que queria disfrutar de su vida pero que siempre encontraba un muro que no la dejaba pasar. Intentaba saltar aquel muro pero segun iba subiendo algo la empujaba abajo y la hacia caer, dejandola en el suelo hundida y sin mano que la ayudara a levantarse. El cielo era negro y todo estaba lleno de cristales que la impedían avanzar. Dando pasos en falso y buscando caminos fáciles que no supusieran un peligro para ella misma. La chica se paro. Miro adelante y respiró profundo. Se sentó en el suelo y saco una pistola. Esa chica se estaba apuntando a la cabeza. Sus ojos estaban bañados en agua, con lagrimas recorriendo su rostro llenas de dolor y de arrepentimiento. Movía el dedo hacia el gatillo convencida en renunciar a lo que la vida le estaba guardando. Veía aquellos muros que un día la habían frenado tan claros como sus manos. Esos muros solo eran baches de repente. Se puso en pie y camino hacia ellos. Sobrepasó cada bache y llegó al final del camino. Celebraba su victoria con una sonrisa de esas que no esconden preocupaciones. De repente, la chica mira a su alrededor y se cuestiona la facilidad de haber llegado hasta el final. La chica comienza a recordar. Toca su cabeza y siente un fuerte dolor. Y es ahi, en ese instante, cuando recuerda que no solto la pistola sino que apretó el gatillo y dejó de sufrir.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Necesité 1 segundo para darme cuenta.

¿Sabes que es lo primero que pienso cuando alguien me dice que llevo enamorada de ti un año? Que se equivocan. Son un año y seis meses. ¿Y sabes lo que pienso después? Que si les parece mucho, no se imaginan lo que es un año y seis meses llorando porque no estas aquí, ni lo estarás. Un año y seis meses lamentado cada segundo que no estoy contigo. Y lo peor es que el tiempo pasa y no vuelve, todo lo que me he perdido por estar ciega no volverá. Todas las puertas que no quise abrir, todas las lágrimas que desperdicié llorando por ti, no volverán. 
¿Sabes que es lo primero que pienso cuando alguien me dice que este año será diferente? Que se equivocan. Este año será igual. Tendra 12 meses. 365 días. 4 estaciones. Dia y noche, la tierra seguirá  girando sobre si misma, los días tendrán 24 horas, y cada hora 60 minutos, y cada minuto 60 segundos, y tu, seguirás sin estar a mi lado. ¿Y sabes que es lo pienso después? Que tienen toda la razón, ya es suficiente de luchar por lo imposible y disfrutar de lo que tengo, y eso significa,  que te voy a olvidar.

viernes, 19 de abril de 2013

Antes era mas fácil aceptar que ya no estabas.

Siempre me he preguntado que querías tu de eso que llamabas gran vida, que necesitabas para sacar una puta sonrisa de esa boca grapada. Porque me enamore tanto de ti si tu único amor era una botella de vodka. Llamas y yo contesto, tú hablas y yo escucho, tú respiras y yo lo siento, tú hablas y yo me pierdo. Hace tiempo que deje de luchar por tus miradas. ¿Tus sonrisas? Nunca fueron mías. Lo bueno de eso, es que no las echare de menos. Las otras mil cosas tuyas que me enamoraron locamente de ti, se me clavaran cada día como puñales. Que no me importa ya que no sea la primera de tu lista de contactos. Te necesito aunque solo sea un instante. Y no duele como antes. Te has ido y nadie parece entender que te echo de menos, todos intentan decirme que como ya he dicho eres un chico de los que solo abren nuevas heridas. Pero bueno, yo decidí sufrir tanto tiempo por sentirme mas viva que nunca un corto periodo de mi tiempo. Tu seguirás amando a todo aquello que te ciegue de esta mierda de vida y yo seguiré buscando a otro idiota como tú que me mantenga viva unos instantes. Tú me miras, y yo ya te estaba mirando.

viernes, 22 de marzo de 2013

Sin

 Las cosas cambiaron tan rapido que fui incapaz de verlo. Me acostumbre demasiado a tenerte. Sabia que si me sentía sola, siempre podría tenerte. Ahora me encuentro sola y nadie me retiene entre sus brazos, nadie me entiende, ni me quiere comprender.  Todo se me derrumba encima y nada me sale bien. 
Las cosas de mi cuarto están desordenadas y nadie quiere recogerlas. Las cosas en mi vida, han dejado de importar. A quien le interesa si me siento bien o mal, a quien le importa que en el fondo me esta ahogando. Solo necesitan una sonrisa y tiempo para que veamos sus problemas y los intentemos solucionar. Nadie profundiza, nadie intenta entender ni ayudar. Nuestros problemas son mas grandes que los de los demás, ¿no? Normal, nos afectan a nosotros. Pueden decir que todo les va mal, cuando hacía ya mucho tiempo que no eran tan felices. Aunque en verdad, eso es mejor que darse cuenta que las personas que te rodean sufren como tu o mas. Necesitan que les presten atención y ninguno de ellos quiere ver la realidad. La realidad, para mi, es que las cosas van cada vez a peor y a nadie parece importarle lo mas mínimo. Todos están centrados en sufrir y aguantar. Las cosas cambian, cambian de lugar, te cambian, te dejan de llenar. Escribir aquí se ha convertido en la unica forma de poder explicar como me siento sin que nadie me intente decir como esta él o ella. Eso es triste verdad, que nadie te conozca lo suficiente como para darse cuenta que nunca has estado tan mal. 
Las cosas dejan de hacerme sentir. Sentir, amor, cariño, esperanza, felicidad, tristeza, agonía. Nada, llegar a ese punto, en el que no sientes nada. Y cuando llegue mañana, te sonreiré y tu me contarás que todo te va mal. Y si miras por encima de tu hombro verás que yo también te necesito.

domingo, 13 de enero de 2013

El mundo pesa demasiado para llevarlo sobre los hombros.

La gente avanza con sus vidas y yo me quedo estancada en un punto en el que no soy feliz. En un punto en el que nada me llena como debería hacerlo. El camino es largo y para unos la vida muy corta. Quien sabe, quizás sea por eso por los que muchos se arriesgan, aun sabiendo que la derrota esta ahí y que nadie puede esquivarla, por el simple echo de que mañana nadie te asegura que puedas estar aquí. La vida es muy corta si, pero puede ser muy larga para cargar con tus errores. Dicen que somos libres para tomar nuestras propias decisiones, lo que no dicen, que esas decisiones tarde o temprano pasan factura y para bien o para mal te dejan marcada durante el resto de tu corta vida. Esas marcas, con el tiempo son duras de llevar, esas heridas imborrables que día a día me castigan. Los días se gastan y nadie lo soluciona, nadie frena el tiempo hasta que yo pueda seguir, nadie se para a esperarme ni a ayudarme a continuar. Y me siento sola, en un mundo tan grande, en un mundo en el que alguien al igual que yo, estará hundido y sin ganas de levantarse, esperando un milagro o simplemente que la vida sea tan corta como dicen. En un mundo, en el que nadie me comprende o no quieren hacerlo. Llega un punto de mi vida, en el que no veo claro porque el mundo me golpea sin descanso, un punto en el que pienso que ya nada malo puede pasar, que es tiempo de que todas mis heridas cicatricen. Por eso, ¿la gente avanza no? Para que alguien o algo consiga cerrarlas. Por eso, yo estoy estancada, porque encuentre a quien me encuentre solo me abre una más.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Él no es orgulloso pero ella está ciega.


Narran la historia, de un amor que rompió barreras, y de una vida de felicidad eterna, en la que ellos se quisieron desde el primer momento y nunca nada les separó. Cuentan que hasta en las noches mas frías ella le daba calor, y que hasta en los peores momentos él nunca la abandonó. Malas lenguas llenas de envidia decían como ella, que tocaba las estrellas llevaba siempre un paracaídas por si de repente caía, desconfiando de su amado. Había mil relatos sobre aquella historia de amor, diferentes versiones pero el mismo final, se casaron y fueron felices para siempre, prometiendo así que se amarían toda su vida, pero tan grande era esa promesa que ninguno pudo con ella. Él dejo de tener razones para mirar hacia adelante y se resignó a recordar antiguas hazañas de su pasado. Ella sin embargo se dedico por completo a él. Lo que no cuentan de esta historia, es que bajo toda esa fachada ella rompía a llorar todas las noches ya que él nunca aparecía. Con los años su vida se convirtió en una total monotonía y decidieron seguir cada uno con su vida aunque eso significase que su historia se archivaría como otra mas . Ella pensaba que si la vida eran dos días, como podía ser que él la hubiera tenido engañada siete vidas. Y así de repente sin darse cuenta dejaron de vivir su historia de amor. Estaba escrito que serían felices para siempre, lo que no estaba escrito es que sería por caminos diferentes. Lo que mas lamentaron de aquella historia, es que habían perdido parte de su vida con aquella persona que solo calentaba la cama. Desde entonces, la historia cambió. Los inviernos siguieron siendo fríos y los hombres siguieron queriendo a sus mujeres.



Ella aprendió que no todas las historias tienen un principe azul, y él, que hay mas mujeres que pueden darle calor.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Mientras mi mente me dice que te olvide, mi corazón pide seguir.

Te cansas de esperar que todo cambie, que el vuelva suplicando una vida a tu lado en la que las cosas no tengan que funcionar, solo que uno de los dos pueda ser feliz. ¿Y que pasaría si él fuera feliz y tu no? Pues que te das cuenta, que no has sido la primera que ha llorado por amor, ni a la primera a la que la han roto el corazón. Que hay mil peces en el mar, y que si para él ser feliz significó aparcar los problemas por algo menos importante que tú, es que no vale la pena ganar arrugas por él.Y si, mejor que le olvides. Que siempre una se merece más que aceptar que por casualidad o por el destino, él es lo único que se puede encontrar. Que hay un mundo ahí fuera lleno de oportunidades y de lugares en los que dejarte los pulmones. Esquinas en las que llorar, patios en los que fundirte con quien quieres, y otros sitios en los que recoger los pedazos de tu corazón. Y si él te quiere, aunque tu creas que ya es tarde no lo pienses dos veces, que equivocarse, es humano. 

Eso si, no olvides que quienes dicen que nunca tropezamos con la misma piedra, es que nunca han conocido a ese tío que te hizo chillar en medio de un subidón de adrenalina "te quiero". Ese que por miedo a perderle le apartamos de nuestras vidas aunque días atrás nos hizo felices. Con el que las noches parecían más largas y más tristes y con el que nunca importaron las reglas, solo ganar. Y si has pensado en él mientras recordabas cada instante a su lado, ya sabes, tírate de cabeza, que el suelo nunca es mas duro que la realidad.

PD: sonríe.