domingo, 29 de abril de 2012

No debería haberte dejado marchar.



Llegaba a casa y encendía la radio. Sonaba esa canción como muchas otras que me recordaban a ti. No era la letra ni el ritmo, ni siquiera te guardaba relación. Me sentaba en el sofá copa en mano y empezaba a recordar. Una última oportunidad para poder decirte que te quiero, para volver a ese momento en el que podíamos cruzarnos y no sentir nada.
Misma rutina con un mismo sentimiento, el de sentirme siempre vacía, confiando en que el tiempo me haga olvidarme de ti. Me cansé de que las horas, solo me hicieran más arrugas. Que el tiempo no te pudo borrar de mi mente ni antes ni ahora.
¿Mi mayor error?, fue quererte tanto en tan poco tiempo, que al igual que te tuve, te perdí. Sigo llegando a casa esperando que algo me recuerde a ti. Me he vuelto adicta a dibujarte en mi mente, a sentirte cerca de mí y a no notar que te hayas ido para siempre.

Aprendí a amar mi soledad y a soportar el sufrimiento que me causa.

Te necesito sentir, para poder olvidarte.

Ronda uno y gané gracias a ti.



 Nacimos para sobrevivir. Para superar las adversidades y seguir adelante, sea como sea. Morimos con el tiempo, por alguien a quien queremos, y si no me equivoco, morimos a momentos. Luchamos por injusticias, sin importar el precio. Peleamos tanto que nos olvidamos del objetivo de la lucha, olvidamos el precio a pagar por cada acto.
Si os contara un resumen de mi vida se resigna solo a eso. Se resigna a luchar por una causa perdida. A tener confianza en encontrar una razón por la que día a día pelear con el destino. Sé tan bien como tú, que todo en esta vida tiene un precio, algo que perder para ganar. Convertir algo conseguido sin esfuerzo, en una lucha diaria. Y eso hiciste tú, convertirte en un objetivo, en un trabajo continuo. Luche por ti hasta mi último aliento y aun así nunca me rendí. Te entregué mi vida, lo di todo por ti. Durante un largo tiempo fuiste mi razón para reír, mi razón para no pararme en medio del camino aunque luego los rompieras en mil pedazos. Pero de esto, aprendí que aunque te pares, el mundo seguirá girando sin ti.
Gracias por enseñarme lo que tú nunca entendiste.

sábado, 28 de abril de 2012

Hecha para olvidarte



Hechos para la imperfección, para que alguien se equivoque de momento y de lugar. Para arriesgarse a perder, a ser rechazado. Para crear oportunidades ajenas gracias a un fracaso nuestro. Que todo salga mal y aun así seguir siendo optimista. Confiar en la discreción. En que no importe lo que piensen los demás. De no poder encontrar el norte sin brújula. En entregar tu corazón a alguien al que tal vez no veas nunca más. Volverte invulnerable y esperar que nadie te haga daño. 
Hechos para los errores, para creer que aprendemos de ellos, cuando sabes que no dudarías en volver a su lado. El intentar corregir los errores del pasado y no vivir el presente. En confiar en que el tiempo los limpie sin esfuerzo. Ayudar desinteresadamente sin esperar nada a cambio. En pensar en los demás aunque eso signifique dejarle escapar. Que es lo mejor para él y no preguntarte como te afectara a ti. Esperar equivocarte y aprender la lección. Confiar en que volverás, y esperarte hasta el final aunque eso signifique olvidarte de lo demás.

Decirte que te quiero, y que contestes un yo más