Llegaba
a casa y encendía la radio. Sonaba esa canción como muchas otras que me recordaban a ti. No era la letra ni el
ritmo, ni siquiera te guardaba relación. Me sentaba en el sofá copa en mano y
empezaba a recordar. Una última oportunidad para poder decirte que te quiero, para
volver a ese momento en el que podíamos cruzarnos y no sentir nada.
Misma
rutina con un mismo sentimiento, el de sentirme siempre vacía, confiando en que
el tiempo me haga olvidarme de ti. Me cansé
de que las horas, solo
me hicieran más arrugas. Que el tiempo no te pudo borrar de mi mente ni antes ni ahora.
¿Mi mayor error?, fue quererte tanto en
tan poco tiempo, que al igual que te tuve, te perdí. Sigo llegando a
casa esperando que algo me recuerde a ti. Me he vuelto adicta a dibujarte en mi
mente, a sentirte cerca de mí y a no notar que te hayas ido para siempre.
Aprendí a amar mi soledad y a soportar el sufrimiento que me causa.
Te necesito sentir, para poder
olvidarte.


