Narran la historia, de un amor que rompió barreras, y de una vida de felicidad eterna, en la que ellos se quisieron desde el primer momento y nunca nada les separó. Cuentan que hasta en las noches mas frías ella le daba calor, y que hasta en los peores momentos él nunca la abandonó. Malas lenguas llenas de envidia decían como ella, que tocaba las estrellas llevaba siempre un paracaídas por si de repente caía, desconfiando de su amado. Había mil relatos sobre aquella historia de amor, diferentes versiones pero el mismo final, se casaron y fueron felices para siempre, prometiendo así que se amarían toda su vida, pero tan grande era esa promesa que ninguno pudo con ella. Él dejo de tener razones para mirar hacia adelante y se resignó a recordar antiguas hazañas de su pasado. Ella sin embargo se dedico por completo a él. Lo que no cuentan de esta historia, es que bajo toda esa fachada ella rompía a llorar todas las noches ya que él nunca aparecía. Con los años su vida se convirtió en una total monotonía y decidieron seguir cada uno con su vida aunque eso significase que su historia se archivaría como otra mas . Ella pensaba que si la vida eran dos días, como podía ser que él la hubiera tenido engañada siete vidas. Y así de repente sin darse cuenta dejaron de vivir su historia de amor. Estaba escrito que serían felices para siempre, lo que no estaba escrito es que sería por caminos diferentes. Lo que mas lamentaron de aquella historia, es que habían perdido parte de su vida con aquella persona que solo calentaba la cama. Desde entonces, la historia cambió. Los inviernos siguieron siendo fríos y los hombres siguieron queriendo a sus mujeres.
Ella aprendió que no todas las historias tienen un principe azul, y él, que hay mas mujeres que pueden darle calor.