Yo pensaba que eras una piedra con la que tropecé, que nunca
debería haberme enamorado. Pensé que lo único que necesitaba para olvidarte era
tiempo. Tiempo con el que pensar, con el que volverme a enamorar, con el que
poder echarte de mi mente. Pero me enseñaste, que nunca es malo amar, que se
puede querer a alguien hasta reventar. Me demostraste que siempre hay alguien
en quien poder confiar, alguien que no te dará la espalda cuando algo salga
mal.
Tú decías que el amor te cegó, y yo pensaba que lo nuestro
nunca funcionaría. Sabíamos que solo eran épocas, y que por muchas
oportunidades siempre acabaríamos como al principio, cada uno por su lado. Quien
me habría dicho, que lo mismo que antes nos separaba, ahora nos iba a unir.
Siempre fuiste aquel chico mayor que me quitaba el sueño, ese
chico que nunca perdía su encanto, que siempre rebosaba felicidad, un tío
cabezota y duro y a la vez sensible. Chico que sabe cómo hacer que una chica se
sienta bien.
Nosotros fuimos algo con lo que mucho tiempo soñé, nosotros
fue lo que utilizabas para que abriera los ojos. Nosotros fue una típica
historia chica conoce chico. Típica historia en la que chica se enamora de
chico y termina con el corazón roto. Lo nuestro fue algo tan grande, que por
muchos años que pasen nunca acabará. Una historia a la que todavía le falta el final.
Nosotros fuimos tanto y a la vez tan poco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario